Modelo concentrador: Inequidad y desigualdad

Wednesday, January 31, 1990

MODELOS ECONOMICOS

LOS COSTOS SOCIALES Y AMBIENTALES DEL MODELO CONCENTRADOR [1]

Por Yezid Soler B [2]

Ponencia presentada en el IV Congreso de la Asociación de Economistas de la Universidad Nacional de Colombia. AEUN Bogotá. Diciembre de 1988.

Este documento puede reproducirse o citarse, parcial o totalmente, de acuerdo a los principios éticos, indicando Autor, título y página en Internet.
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I. LOS COSTOS CONYUNTURALES

1.1 Cómo crece el ponqué?
1.2 Por qué crece le ponqué?
1.3 La distribución del ponqué
1.4 La tajada externa

II. LOS COSTOS ESTRUCTURALES

2.1 El Modelo concentrador
2.2 No falta capital
2.3 Inversiones impuestas
2.4 Ministerio de la deuda

III. PROSPECTIVA DEL MODELO CONCENTRADOR

3.1 Efecto del Modelo
3.2 El ciclo económico
3.3 Consecuencias
3.4 Alternativas

IV. CONCLUSIÓN

V.  ANEXO  Resumen de la conferencia sobre "Desigualdad y ciudades" del Nobel Joseph Stiglitz en el 7° Foro Urbano Mundial (WUF7).  Abril 2014. 

 .
LOS COSTOS SOCIALES Y AMBIENTALES DEL MODELO CONCENTRADOR

"Para los jóvenes indignados y los manifestantes de otros lugares del mundo, el capitalismo no solo no está cumpliendo lo que prometía, sino que está dando lugar a lo que no prometía: desigualdad, contaminación, desempleo y, lo que es mas importante,  la degradación de los valores hasta el extremo de que todo es aceptable y nadie se hace responsable" Joseph Stiglitz.  


I. LOS COSTOS COYUNTURALES

En lo corrido de 1988, existió un consenso general sobre la reactivación favorable de la economía apoyado en varias estadísticas como un crecimiento en la producción nacional de bienes y servicios (Producto Interno Bruto), por encima del 4%, una disminución en la tasa de desempleo del 12% de junio de 1987, al 10% en septiembre de 1988.

Sin embargo para el común de gente la situación económica es verdaderamente preocupante. Cómo explicar esta paradoja?

1.1 ¿Como crece el ponqué?

A junio de 1988, según indicadores del DANE, la producción industrial se situó alrededor del 7%, la demanda de energía eléctrica en un 6.6%, el valor real de la producción agrícola sin café en 4.5%, la construcción en un 4%, igualmente las utilidades de las empresas arrojaron cifras bastantes elevadas. Según estudio de Comfecámaras las cien empresas más grandes del país obtuvieron utilidades por valor de $ 232.953 millones en 1987 y esta tendencia se mantuvo en 1988. Estos dividendos permitieron que los empresarios celebraran y participaran en múltiples negociaciones, tanto a nivel nacional como internacional, consiguiendo ampliar los contratos.

Dejando este escenario de bombos y serpentinas, cabe, preguntarse si los indicadores estadísticos abarcan todos los fenómenos socioeconómicos, respuesta que no deja de plantear dudas por cuanto las cifras positivas que arroja en materia económica contrastan palpablemente con la situación del país.

Como ejemplo, tenemos que el DANE no incorpora para sus estadísticas sectores de la llamada economía informal. Es el caso de la industria, donde no se incluyen empresas menores de diez trabajadores o el sector de la construcción donde no se registran la mitad de los proyectos adelantados en las ciudades y, así mismo en el comercio y otras actividades, de manera que estos sectores aparecen invisibles para la economía. Esto sin contar con otro factor importante en Colombia, como son las actividades subterráneas en la economía, las cuales en cierta manera se ha constituido en un amortiguador en épocas de resección y crisis, o ha levantado el crecimiento del producto, por encima de los niveles normales de otros paises. Es lo que podría llamarse efectos del sector 35 de la economía, el cual debería debería tenerse presente en la matriz Insumo- producto de las cuentas nacionales.

Pero, a pesar de estas deficiencias de carácter estadístico hay motivos empíricos que pueden explicar la reactivación económica y cómo ésta no ha beneficiado sustancialmente a la mayor parte de la población.

1.2 Porqué crece el ponqué

Existe causas de carácter externo e interno que explican la reactivación económica, es decir el crecimiento del ponqué.

Dentro de las causas externas se cuentan las exportaciones que según registros de licencias llegaron a US$ 5.024 millones de dólares en 1987 con una dinámica especial sobre todo en las exportaciones menores y las exportaciones de combustibles como el petróleo y el carbón que, por primera vez en el siglo veinte igualaron el valor de las exportaciones del café.

A estos valores se agrega el monto de divisas obtenidas en las actividades subterráneas, que se llevan mediante diversos mecanismos como la compra de tierra, la subfacturación de las importaciones o la subfacturaciónde las exportaciones.

Pero teniendo en cuenta que las exportaciones participan en un 14% en el producto, el origen del crecimiento debe justificarse por factores de orden interno. Dentro de estos factores, estan las medidas estatales politica fiscal que mediante la ley 75 de 1986, disminuyeron la carga de impuestos a las empresas y la política financiera que redujo mediante decreto las tasas de intereses del sistema bancario, medidas estas que han sido ampliamente analizadas en libro editado por los economistas de la AEUN. [3]

A estas políticas, se agregan otras de carácter microeconómico, sobre las cuales poco o casi nada se ha dicho y son las que pueden estar explicando la paradoja de porqué la “economía esta bien” y la gente esta muy mal.

Como elemento central debe resaltarse las políticas de racionalización aplicadas en gran parte en las empresas. Es conocido el aumento en la carga de trabajo, la extensión de la jornada laboral, en algunos casos el no pago de las horas extras, la contratación de personal término fijo, mediante contratos de corta duración. Todo esto sin ampliar significativamente la planta de personal. De esta manera, se encuentra que a nivel de la industria, la producción en el periodo de enero-abril de 1988 creció el 7.5% mientras el empleo aumentó el 4.5% y los salarios reales de los empleados obreros únicamente el 0.2%, cifra esta muy baja comparada con el crecimiento de la producción. Situación similar se dio a nivel nacional durante 1987, cuando el producto interno bruto creció el 5.4%, el empleo aumentó el 3.4% y el salario real de los empleados apenas incrementó en 1.9%.

Esta expansión en la producción se dió en el marco de un creciente autoritarismo de las relaciones laborales, con un aumento de los casos de empresas que contratan militares retirados como jefes de personal. La práctica de tensionamiento laboral, proviene de directrices internacionales, originadas en las políticas macroeconómicas del Fondo Monetario internacional y también en enseñanzas a nivel microeconómico provenientes de los paises centrales fundamentadas en el temor. Al respecto, puede decirse que las políticas basadas en estos principios, pueden efectivamente expandir por un tiempo las ventas y reactivar la economía, pero el costo en términos humanos pude llegar a ser excesivamente alto. Este proceso de reactivación interna liberó tensiones cercanas a los límites de la neurosis y la violencia, generando en muchas familias un menor tiempo disponible de los padres para atender a los hijos, con los consecuentes efectos de ausencia de diálogo y afecto. No es casual que investigaciones a finales de la década del ochenta arrojen un creciente porcentaje de niños tristes y con problemas de aprendizaje y de jóvenes que se entregan a la droga y el vandalismo.

1.3 La Distribución del Ponqué

El costo social generado por la forma de acomulación de capital basada en los parámetros mencionados, no se justifica si se tiene presente, adicionalmente, la forma como se distribuye el valor agregado por el trabajo.

Ya se vio como el producto excedente ha sido capitalizado por los grandes consorcios y una prueba de ello está el hecho de que las 500 empresas mas importantes obtuvieron en 1987 utilidades por un valor cercano a los $500.000 millones. Sin embargo, el empleo no se expandió sustancialmente y el salario real sufrió un proceso de deterioro a finales de los ochenta, lapso en el cual el PIB registró tasas de crecimiento superior al 5%, con las que se vanaglorió la Administración gubernamental.

Estos vacuos resultados sociales son reconocidos por el presidente de Confecámaras, al analizar el comportamiento de las 500 empresas mas importantes, al afirmar que es “lamentablemente constatar que a pesar del buen desempeño de las grandes empresas, estas no incrementaron significativamente el número de personal ocupado”. [4]

La distribución del ingreso no solo ha sido marcadamente regresiva, sino que tiende a perpetuarse, ante la reticencia de las grandes compañias a las medidas fiscales tendientes a captar el excedente que podría ser utilizada en las obras de carácter social que tanto necesita el país.

El crecimiento de la economía estuvo activado no tanto por la compra de bienes que demandó el ciudadano corriente, pues su nivel de ingreso no se lo permitió, sino por la demanda empresarial para la acumulación de capital. Según los indicadores del DANE, el grupo de bienes de capital creció a un ritmo de 13.3% en 1988 siguiendo por el de bienes intermedios (materias primas) 7.9% y por el de bienes de consumo con solo 4.5%. Así mientras las máquinas se nutren, la gente medio se alimenta y viste.

Este tipo de expansión económica, basada en un modelo concentrador de la riqueza, no puede extenderse indefinidamente y necesariamente llega a límites que generan conflictos, pues como dice el adagio popular “la ambición rompe el saco”.

De hecho , el afán desmesurado de lucro y la codicia, llevó a incrementos marcados en los precios que en septiembre de 1988 llegaron a un incremento cercano al 30% con relación a 1987. Esto, por supuesto, deterioró la capacidad de compra de la población, que vió reducidos sus ingresos. Así según cifras del DANE, mientras una familia devengaba en 1986 $114.840, para julio de 1988, solo recibía realmente $104.890, lo que significa que, transcurridos dos años de Gobierno, ha perdido un monto aproximado de 10.000 pesos mensuales. De esta manera, las familias colombianas vieron reducida su capacidad de ahorro, su capacidad de compra y también su capacidad de pago frente a los compromisos de las deudas adquiridas. No es casual que la cartera de vivienda morosa y de déficit cobro aumentara en esos últimos años. [5]

De esta manera, las presiones inflacionarias, convirtieron la economía en una olla a presión que se calentó lentamente hasta estallar generando nuevos contingentes de pobreza.

1.4 La Tajada Externa

Pero en el reparto del ingreso, la cuestión no para aquí. Por que si bien es cierto una buena parte del pastel la toman internamente unos pocos, también es cierto que otra buena porción se la llevan los acreedores de la deuda externa. En 1987 por ejemplo, se cancelaron $ 2.411 millones de dólares por concepto de amortizaciones e intereses de la deuda externa. Esta cifra que el país pago sin derecho a protesta, duplicó el valor del préstamo Jumbo, que el Ministro de Hacienda solicitó para Colombia por un valor de U$ $ 1.000 millones. Así nos encontramos con un negocio redondo, en donde la banca internacional no solo “enchufa” unos créditos a otros, si no que, adicionalmente recibe el dinero ampliamente multiplicado con el trabajo y esfuerzo de los colombianos.

Los lineamientos trazados para el pago de la deuda externa deterioraron las condiciones de empleo y los ingresos del trabajo, pues todo el peso de ella recayó directamente sobre los trabajadores mediante el pago de impuestos directos e indirectos. Por otro lado el servicio de la deuda llevó al empobrecimiento económico, pues la mayor parte del ingreso se destinó al pago a la banca internacional, no permitiendo soluciones a los problemas sociales, de infraestructura, de creación de empleos productivos, de recuperación de salarios, que con apremio se necesita, creando un déficit fiscal cada vez más insostenible.

En esta transferencia de ingresos, tuvieron que ver tanto los que estaban empleados, como también los que estaban desempleados. Los primeros por que tienen que duplicar sus esfuerzos para mantener a los segundos y adicionalmente pagar la deuda externa; y los desempleados, por que no estarían en esta condición, si el capital que sale, se reinvirtiera adecuadamente en el país. De hecho, los U$ $1.156 millones de dólares que pagó Colombia por concepto de intereses comisiones y otros gastos de la deuda externa, equivalen a un ritmo de inversión suficiente para crear cerca de 50.000 microempresas de $ 6 millones, que permitirían poner a prueba los profesionales egresados en las universidades y adicionalmente, generarían más de 200.000 puestos de trabajo, atacando de una manera agresiva el desempleo del país. [6]

La gravedad del problema, desbordó las fronteras nacionales y no es casual que en la reunión de principales mandatarios en Punta del Este en 1988, se planteara como tema central el preocupante aumento de la deuda externa y la necesidad de coordinar esfuerzos para enfrentar políticamente y en bloque el más grande reto de América Latina en el siglo veinte.


II. LOS COSTOS ESTRUCTURALES

Para una cabal comprensión de los efectos estructurales que sobre la población y la naturaleza tienen el modelo de desarrollo, retomo la categoría del MODELO CONCENTRADOR conceptualizada por Antonio Garcia, fundador de la carrera de Ciencias Económicas en Colombia. [7]

2.1 El modelo concentrador

Dentro de los principales rasgos del Modelo Concentrador, caracterizo brevemente los seis siguientes:

a.- Concentración de la población a nivel urbano debido a la migración de la población rural hacía algunos centros urbanos. El proceso en Colombia, indica que en 1938 el 30% de la población era urbana, en 1964 subió al 52% y para 1985 llegó al 70%. En solo cuatro décadas se ha modificó el entorno urbano que no había cambiado en el curso de cuatro siglos.


Cuadro 2.1 Distribución regional de la población en Colombia en 80 años

Año...........Urbana........Rural..........Total

1935..........29%..........71%..........100%
1951..........38%..........62%..........100%
1964..........52%..........48%..........100%
1973..........63%..........37%..........100%
1985..........70%..........30%..........100%
2015..........77%..........23%..........100%
Fuente: DANE, Colombia estadística, 1986, Bogotá.
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b.- El segundo rasgo del modelo concentrador es la monopolización de los recursos productivos de tierra, agua y bosques y del capital industrial, comercial y bancario. En Colombia en 1975 el 8% de los propietarios de la tierra controlaba el 77% de la superficie cultivable, mientras que el 73% de los productores tenía el 7%.  Cuadro No 2..2.  Fuente: D:N.P. Revista IX. 3 1977, p 158 Bogotá D. C.


Según varios estudios, en los últimos 50 años (1962-2012) se han titulado 23 millones de hectáreas, el 92% de ellas baldíos o títulos colectivos. Por reforma agraria, apenas se ha titulado el 5,6% de ellas. (CEDE, 15) (OIDH).

De 1.209.000 propietarios, en 1960 se pasó a 1.176.000 en 1970, 1.446.000 en 1990 y 3.312.000 en 1997.  Y la superficie aumentó de 27.3 millones de hectáreas en 1960 a 30.9 millones en 1970, 35.9 millones en 1994 y 72.6 millones en 1997. (Ver:  IGAC Atlas de Distribución de propiedad rural en Colombia 2012 ) 

  
De los predios registrados en catastro en 2012, el 77% de la tierra está en manos de 13% de propietarios y  solo el 3,6% de estos tiene el 30% de esta tierra.  El 68% se clasifican en pequeña propiedad, pero esta sólo cubre el 3,6% de la superficie productiva. El 80% de los pequeños campesinos tiene menos de una Unidad Agrícola Familiar (UAF), es decir que son microfundistas. Un 18% de los propietarios de tierra no tienen formalizado sus títulos y la informalidad entre los pequeños productores supera el 40%.  A pesar de la falta de acceso a la tierra, el 70% de los alimentos que se producen en el país vienen de pequeños campesinos.  Así, una persona necesita un médico o un odontólogo una vez al año, pero necesita un campesino tres veces al día: En el desayuno, al almuerzo y a la comida.

Se calcula que 6,6 millones de hectáreas fueron despojadas por la violencia en las últimas dos décadas de 1992 a 2012, esto es el 15% de la superficie agropecuaria del país. Con esto, la concentración de la tierra y la desigualdad creció durante el siglo XXI en el campo. El índice Gini rural, que mide la desigualdad, pasó de 0,74 a 0,88. Según el estudio citado, la mayor concentración de la tierra está en Córdoba y Caquetá. La mayor desigualdad está en Antioquia y Valle. La mayor concentración de la propiedad está en las zonas ganaderas y en las que se explotan recursos naturales. La mayor concentración de la tierra está asociada a mayor persistencia de los mismos grupos políticos, es decir, donde el sistema democrático está capturado por grupos de interés.

En Colombia hay sobre-explotación en la ganadería: de 39,2 millones de hectáreas que hoy se usan en esa actividad, solo 21 millones son aptas para ella. En contraste, de las 21,5 millones de hectáreas de tierra con capacidad agrícola, solo se usan 4,9 millones. No obstante, una hectárea de agricultura genera 12,5 más valor que una de ganadería. Se calcula que 2,5% de la tierra apta para agricultura está sembrada de biocombustibles como caña y palma.

Los cultivos forestales ocupan 7,4 millones de hectáreas, pero el potencial de Colombia se calcula en 24 millones.  Cada año se deforestan 290.000 hectáreas, que casi siempre pasan a la actividad ganadera.
 5,8 millones de hectáreas (más de lo que hay sembrado en comida) han sido otorgadas dentro de los 9.000 títulos mineros vigentes y hay 20.000 nuevas solicitudes.

De las 34 millones de hectáreas que se han titulado a las comunidades indígenas y afrodescendientes apenas 3 millones son aptas para la agricultura. El resto es selva y bosque protegido.  El 44,7% del área del país está protegida y el 11% son parques naturales.

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Industria

A nivel de la industria el grado de concentración de los activos es también bastante elevado. Para 1985 el 10% de la empresas de la industria controlaba el 75% de los activos, fijos mientras que el 90% de las empresas pequeñas poseían únicamente el 24% de los activos.


c.- Concentración del ingreso y la riqueza.



d.- El crecimiento y la acumulación en sectores productores de bienes intermedios y de capital, por encima de los sectores productores de bienes de consumo.



e.- Desplazamiento de trabajadores desde el agro hacia actividades de servicios; con un aumento del subempleo de recursos materiales y técnicos en las ciudades.


Cuadro No 2.6  Estadística longitudinal de la ocupación en Colombia 1935-2013
Sector
1935
1951
1973
1985
2000
2010
2013
Agro y minería
74,0%
55,9%
39,7%
25,4%
22,7%
20,1%
17,2%
Industria manufacturera
11,5%
12,7%
14,7%
17,4%
13,5%
12,9%
13,2%
Construcción
1,9%
3,7%
4,5%
5,2%
4,0%
5,8%
5,5%
Comercio, hoteles y restaurantes
3,4%
5,6%
14,6%
19,1%
25,9%
25,6%
27,1%
Transporte, comunicaciones
1,4%
3,6%
4,0%
4,6%
6,6%
8,7%
8,6%
Intermediación financiera-inmobiliaria
4,4%
5,4%
6,9%
7,0%
5,2%
7,5%
8,4%
Servicios comunales, sociales
3,4%
13,1%
15,6%
21,3%
22,1%
19,4%
20,1%








Ocupados Total Nacional
100,0%
100,0%
100,0%
100,0%
100,0%
100,0%
100,0%


Fuente: DANE, Censos de población. Bogotá D.C. Cálculos CIM

f.- La concentración del poder político

En síntesis se tiene que el 10% de los propietarios ejerce el dominio total sobre las tres cuartas partes de los recursos productivos, lo que conlleva procesos inequitativos una marcada existencia de desigualdades e injusticias y violencia.

El modelo concentrador adquirió una nueva dimensión, mediante el traslado del excedente económico hacía las urbes, dejando anémicos los municipios y desplazando la pobreza del campo a la ciudad. En este nuevo escenario supuestamente se generarían puestos de trabajo, pero la realidad ha sido muy diferente y las grandes empresas han sido incapaces de generar empleo masivo, tocándole a la gente, por propia cuenta y riesgo crear su puesto de trabajo, de manera que más del 50% de la fuerza laboral se encuentra vinculada al sector informal.

En el entorno moderno aumentó el hacinamiento y la congestión. Se sustituyeron las relaciones personales, por relaciones funcionales, se cosificaron las relaciones, llevando a un cambio en la escala de valores donde predomina la concepción del dinero y no el ser. Se sometieron los ritmos del cuerpo a los ritmos de la nueva lógica tecnológica, en donde se impuso el concepto del tiempo, no en función del ser, sino en función del dinero. La gente en lugar de dominar la ciudad, la tecnología, el sistema de transporte y demás productos del crecimiento, termina siendo avasallada por los mismos y sometida a los ritmos de un creciente neurotismo.

El modelo crecimiento económico, impulsando grandes tecnologías, se ha dado a costa de destruir las fuentes más importantes de la riqueza como son la naturaleza y el hombre. Al convertirse los paises de la periferia en receptores de basura tecnológica de los paises centrales, los efectos de la llamada modernización, ha deteriorado y contaminado peligrosamente el agua, la tierra y el aire, con los residuos no biodegradables de la industria, el consumo excesivo de agroquímicos y la construcción de grandes proyectos que destruyen fauna y flora.

En Colombia un millón de hectáreas que se encuentran sometidas al daño de los venenos químicos, los cuales destruye la fertilidad del suelo y contamina el agua y la tierra finalmente perjudicando al hombre, en el consumo de carnes y vegetales. [8]

Este núcleo de poder, se encuentra atado al capital internacional por un cordón umbilical como es el de las megatecnologías y se alimenta constantemente con las prácticas del endeudamiento. externo, que pone a su servicio.

Sistema este que se justifica internacionalmente a nivel ideológico y teórico, mediante la difusión básica de dos mitos. El primer mito sobre la necesidad de endeudarse en pro del desarrollo y el progreso; y el segundo mito sobre la necesidad de importar grandes tecnologías con el dinero que prestan.

Hasta hace una década predominaba en la literatura económica internacional el concepto de escasez de capital. Se decía que la falta de capital era la causa primigenia de muchos de los males que afectaban a la economía y por tal razón se debía abrir de par en par las compuertas a la inversión extranjera y al endeudamiento externo.

2.2 No falta capital

Hoy en día, se ha puesto al desnudo la verdadera esencia del mito sobre la supuesta carencia de capital. En efecto la conversión de los paises de América Latina en exportadores netos de capital, ha evidenciado que estas naciones originan un extraordinario excedente, el cual se transfiere por la vía de los intereses y las comisiones de la deuda externa a los paises prestamistas, los cuales los invierten en actividades productivas o lo reciclan en la esfera financiera internacional.

El mito con pies de barro se ha derrumbado y ha permitido ver con gran claridad como se mueven los mecanismos del centralismo a nivel mundial. A pesar de revelarse esta realidad, hay quienes pretenden revivir fanáticamente el mito insistiendo que el tercer mundo es pobre y hay que acudir al manantial supuestamente benefactor de los recursos frescos provenientes del endeudamiento externo. [9]

Los adictos al endeudamiento externo, haciendo caso omiso de la crisis que experimentaron en carne propia los colombianos y latinomericanos, pretenden que los problemas se pueden superar adquiriendo nuevas dosis de crédito internacional. No recuerdan que precisamente similares dosis recibidas en el pasado, que inicialmente crearon verdaderos estados de euforia, terminaron provocando una situación de dependencia y deudo-adicción, que desembocaron en los ya conocidos episodios depresivos caracterizados por quiebras de bancos y empresas.

Los deudomaniacos parecen no comprender que un crecimiento económico sostenido por un sistema especulativo externo, trae irremediablemente unos condicionamientos y consecuencias nocivas para el cuerpo social del país.

2.3 Inversiones impuestas

Condicionamiento, por cuanto la mayoría de los prestamos externos son “tied-aid”, atados con destinación espécifica en ciertos proyectos y sectores y una serie de contraprestaciones como son la adquisición de cierto de tecnología, maquinaria de insumos. Un buen porcentaje de los empréstitos internacionales, no favorecen sino a unos pocos ejecutores de megaproyectos, que generan grandes costos sociales y provocan efectos traumáticos en el ámbito ecológico y cultural, constituyendo finalmente un desafío a los valores y la dignidad nacional.

Estás tecnologías se han difundido ampliamente y se observa un amplio desarrollo en Amèrica Latina a partir de los años cincuenta. En el modelo Concentrador se construyen grandes centrales hidroeléctricas, sistemas masivos de transporte y grandes complejos industriales; estas tecnologías tienen en el corto plazo economías de escala que no se pueden desconocer, pero, así mismo generan otros efectos de carácter negativo, dentro de los cuales se pueden citar los siguientes:

1.- LA INDUSTRIA provoca desbordamientos de los márgenes de, tolerancia que conllevan a la degradación del medio ambiente. Se contamina el agua, como es el caso de los ríos Bogotá, Medellín y Cauca. Se contamina la tierra, véase los efectos de las cemento en la Calera o de la Siderurgia en Paz del Río. Se destruyen recursos no renovables, tales como los hidrocarburos, haciendo “el medio cada vez más inadecuado al hombre, pero más adecaudo a la máquina”. [10]

Por lo demás son tecnologías standarizantes, que frenan el proceso de creación. Son tecnologías no creativas a nivel individual. El trabajo fabril es repetitivo, el del artesano más creativo y enriquecedor. Son tecnologías monótonas que generan dependencias demasiado marcadas.

2.- LAS CENTRALES HIDROELÉCTRICAS, han puesto en peligro las riquezas de los bosques y han contribuido a destruir la fauna en varías regiones, por efecto de la desecación de lagunas, madreviejas y el anegamiento de tierras. Se degrada así todo un ecosistema y la cultura construida a su alrededor.

3.- LOS AGROQUIMICOS

Tienen efecto de Rebosamiento en varias direcciones:

- Transgresión de las leyes naturales mediante el desarrollo de monocultivos, crecimiento de las monoplagas, aplicación de monoplacigidas y monosoluciones que se quedan pequeñas frente a los problemas.

- La erosión de la tierra por el uso y el abuso de los agroquimicos y la sobre-explotación de los recursos, la tala de bosques y el uso directo de los agroquimicos a los cultivos con una duración de diez o más años en la tierra.

Dentro de estos, los principales son los Organoclorados como el DDT que produce problemas hepáticos y renales, los Dinitrofenales que causan alteraciones en los flujos térmicos e hiperternias (aumento de calor en los seres), los acaricidas que fueron prohibidos en Estados Unidos y causan tumores, cistitis y hemorragias. Los Mercuriales que causan malformaciones congénitas. También se usan los Fenoxlacéticos y el paraquat y el glifosfato en la fumigación de los cultivos de coca y marihuana, afectando microorganismos que son la base de la cadena de vida.

Todos estos son elementos no biodegradables y sus partículas no se destruyen, sino que contamina la tierra, y el agua y el aire y destruyen las especies vegetales y animales. Otro efecto que se produce es el desperdicio de energía, por que se produce una acidificación del medio y se destruye la fertilidad. Cuando se fumiga con cloro la tierra deje de ser productiva durante 5 a 10 años. De esta manera se presenta un desequilibro en el ecosistema por la violación de la naturaleza y la alteración de sus ritmos. (ver anexo 1)

En Iberoamérica se han impulsado estas tecnologías con la creencia de que son muy importantes y no hay otras alternativas. Sin embargo, un análisis más cuidadoso de las innovaciones tecnológicas sugiere que no solo existan tecnologías ahorradoras de mano de obra, como las que nos han impuesto hasta el momento, sino que adicionalmente existen otro tipo de tecnologías como son aquellas ahorradoras de tierra y las más importantes, para paises del tercer mundo, tecnologías ahorradoras de capital. [11]

La adquisición de grandes paquetes tecnológicos, le han representado a los paises, el asumir crecientes índices de endeudamiento, con los consiguientes costos sociales que esto conlleva. De qué sirve endeudarse en grandes proyectos estandarizantes que no consultan tecnologías adecuadas al medio local, que no generan empleo masivo, que significan extracción de excedentes vía tarifas y precios y que alteran el ecosistemas y regionalidades culturales?

Las respuestas al desafío financiero y tecnológico aún son muy débiles por cuanto siguen pesando con gran fuerza los mitos provenientes de los paises metropolitanos. Se ha hecho creer por muchos años que para salir del atraso, elevar la productividad e impulsar el desarrollo, una de las vías es la importación indiscriminada de tecnología. Este mito, que se levanta como el coloso de Rodas, experimentó un primer sacudón al estallar la llamada crisis energética en 1973, pero aún se mantiene en pie y continuará así mientras no se desarrollen tecnologías autónomas alternativas.

El mito de las megatecnologías contribuyen a reforzar y perpetuar el problema de la deudo-adicción, enfermedad que ha demostrado ser una pandemia temible por las consecuencias a nivel de toda la población. Una prueba de ello en el caso de Colombia, es que en promedio cada familia, después de haber padecido las secuelas de las políticas de ajuste, debe en la actualidad cerca de medio millón de pesos a los bancos internacionales, monto que representa el ingreso anual de dos trabajadores devengando el salario básico. (gráfico 1).

2.4 Ministerio de la deuda

En una perspectiva macroecónomica, es decir de la economía en su conjunto, el problema es aún más agudo si se tiene presente que el país canceló en 1987 por concepto de intereses de la deuda externa 1.156 millones de dólares, valor equivalente al ingreso anual de más de 900.000 trabajadores ganando el salario mínimo. Tan grande es la magnitud, que con semejante monto se sostienen durante un año, todos los desempleados existentes en las principales ciudades del país. En este escenario, se revive el drama del mercader de Venecia, que ante la intransigencia del judío Sylock, y en cumplimiento del contrato de la deuda, debía entregar, la carne de su propio cuerpo. No estaríamos llegando a esta situación, cuando se debe a los prestamistas internacionales cerca del 25% del ahorro del país? De que le sirve a la nación una reactivación en estas circunstancias?

Mientras se perpetúe esta situación es muy probable que se puedan destinar recursos suficientes para la erradicación de la pobreza extrema ya que una buena parte del producto sale del país mediante los sofisticados mecanismos financieros y no se reinvierten en la creación de riqueza y nuevas fuentes de trabajo. Razón tenia Adam Smith, el fundador de la economía política cuando sostenía que el escedente de las naciones se originaba en el trabajo y a su vez este se garantizaba reinvirtiendo el capital internamente en cada país.

Sin embargo hay quienes conscientes o inconscientemente, defienden y apoyan irrestrictamente el endeudamiento externo como la panacea que soluciona los problemas. Nos encontramos así, con gobiernos que en el pasado se endeudaron indiscriminadamente en su afán de mostrar obras en su periodo de vigencia, comprometiendo seriamente las generaciones futuras. Con esta política las naciones latinoamericanas se fue endeudando, hasta el punto en que hoy en día tenemos un nuevo ministerio, el Ministerio de la deuda externa, el cual viene consumiendo crecientemente los ingresos del estado, de manera que en 1988 absorberá cerca de la tercera parte del presupuesto nacional, equivalente a la suma de las partidas conjuntas del Ministerio de Hacienda y el Ministerio de Educación.

En este marco de análisis, no se entendiende por qué un Gobierno, que planteado como fundamento de la reforma tributaria 74 de 1986, la capitalización interna de las empresas y el descenso en los coeficientes de endeudamiento, no aplique este criterio a las finanzas públicas, buscando reducir los niveles de financiamiento externo de la Nación, con el fin de neutralizar el desbordamiento de la deuda externa, ya los colombianos hemos soportado el severo ajuste impuesto para garantizar el pago normal de la deuda en el pasado y no se justifica que esta situación se perpetúe prolongando los eslsbones de la condena.

III. TENDENCIAS DEL MODELO CONCENTRADOR

La existencia de un modelo concentrador, tanto a nivel nacional como internacional, está llevando a la población al empobrecimiento y ampliación de la brecha de la desigualdad.

El Gobierno de los Estados Unidos, impondrá barreras proteccionistas para tratar de cerrar el déficit externo, aumentarán las tasas de impuestos con el fin de reducir el déficit fiscal, se elevarán las tasas de intereses para captar o mantener recursos, bajará la rentabilidad de todas las actividades productivas, se generalizará la crisis financiera, se desvalorizará el capital y hará sentir sus efectos a nivel general incrementando el desempleo masivo y forzoso.

Hay quienes sostenían que era muy difícil pensar en la ampliación de la desigualdad económica por la mayor presencia del Estado en la economía. Sin embargo, debe tenerse presente que la magnitud de los problemas estructurales, como la existencia de un modelo energético no renovable y de un modelo concentrador de la riqueza y el poder, que no distribuye socialmente los frutos del progreso y por el contrario genera hambre y miseria en amplias zonas del planeta, a través del endeudamiento financiero, están conduciendo al mundo por el despeñadero de la pobreza.

Los pocos que disfrutan la danza de los millones en medio del frenesí, el desenfreno y la drogadicción, hacen creer que su mundo es el mundo de todos, aunque esten al borde del abismo.

3.1 Efectos del Modelo Concentrador

Quienes se resistían a aceptar que se extendía la desigualdad, se sustentaban en valiosos aunque transitorios argumentos: Existía en la coyuntura económica de 1988, enormes facilidades de acceso al crédito para inversionistas, los niveles de ventas y utilidades de las principales empresas sobrepasaban sumas apreciables, el auge en las exportaciones, retroalimentado por el alza en los precios internacionales y, en general la perspectiva de un crecimiento del 5% en el producto económico, eran señales que no vislumbran nubarrones en el horizonte.

Sin embargo, por fuera de este escenario, el mapa de la pobreza se ha extendido rodeando las zonas centrales del país, tal como se puede constatar en el estudio realizado por el DANE en 1988. La mitad de la fuerza laboral trabaja de forma ilegal en el llamado sector informal según se desprende de las conclusiones de la misión Chenery, la guerrilla circula por estos senderos de miseria, la lucha por la supervivencia se acentúa, se trastocan todos los valores, se compra y se vende la vida por un plato de lentejas o unas cuantas monedas, se extiende el narcotráfico y la descomposición social y la violencia se apoderan de todas las células del tejido social.

Todas estas son escenas que llevan a preguntar si no estaremos transitando en los círculos infernales descritos por el Dante: Los círculos de los codiciosos, de los avaros, de los glotones, de los irascibles, de los violentos contra los demás, de los violentos contra la naturaleza y el arte. En estas tinieblas aparecen como en una pesadilla, los peores monstruos que el ser puede llegar a imaginar. Se desatan las más bajas pasiones, desaparecen los espacios y tiempos para el diálogo, las familias se desunen, no hay sosiego ni tranquilidad y se impone la destrucción y el autoritarismo que atomiza el ser y lo reduce a su mínima expresión. A los problemas del tercer mundo se agregan los del primer mundo.

3.2 El ciclo económico

La situación social, está mostrando que no siempre las sociedades avanzan, sino que por el contrario, pueden también retroceder y volver a estados anteriores. Para tener una idea de la coyuntura económica y social por la que atraviesa una nación, es necesario ubicarse en una perspectiva histórica que permita calificarla en un horizonte medio de expansión. En épocas de prosperidad aumenta el crecimiento demográfico y en épocas difíciles tiende a descender, los padres no desean traer hijos a un mundo donde van a sufrir. [12]

Esta es la época que se vive, situación que no se presentaba en sesenta años, desde la coyuntura de los años treinta cuando la tasa de crecimiento demográfico descendió al 1% anual, nivel al cual está llegando el país y latinoamérica en la actualidad después de una gran etapa de crecimiento. Es la reedición del drama social observado en el segundo y séptimo decenio del siglo pasado, cuando el crecimiento de la población, después de haber llegado a niveles cercanos al 3%, descendió al rededor del 1%, azotada por la penuria y la miseria en todos los ordenes de la vida social. (Ver gráfica 2)

Después de la guerra de la independencia, se han presentado tres ciclos económicos con una duración promedio de 60 años cada uno, y en la coyuntura de finales de los ochenta, el país se encuentra en niveles bajos del ciclo, sin alcanzar las tasas de crecimiento observdas en décadas anteriores.

La tasa de crecimiento de la economía que se elevó a finales de la década del sesenta al 5.5% anual, descendió al 3% promedio en los años ochenta. Igualmente, el crecimiento de la población que alcanzó un nivel del 3% en los años sesenta, se aproxima al 1% a finales de los ochenta, según las proyecciones de población a partir del último censo de 1985. Al contrario de lo planteado por la tesis maltusiana difundida en el pasado por algunas agencias internacionales acerca del desbordamiento geométrico de la población, se observa que durante el presente siglo en Colombia a la curva de crecimiento demográfico fue del 2.5%, muy por debajo del 4.6% en promedio, llegando casi a duplicar el ritmo de incremento poblacional. (Gráfica 3).

3.3 Consecuencias

Surgen aquí nuevos interrogantes: ¿Cual ha sido el destino del trabajo excedente de los colombianos? ¿Por qué a pesar del extraordinario crecimiento y de las enormes riquezas que posee el país, aun persiste una desigualdad extrema de grandes proporciones? Por qué a pesar de esta gran expansión económica se encuentra en un nivel bajo del ciclo económico?

Hay quienes se resisten a creer que el país va navegando en un barco que naufraga y asumiendo la actitud del avestruz meten la cabeza bajo tierra, confiando en que aquí nada va a suceder. Quiérase o no, la situación internacional se generaliza, el cierre de los mercados afecta los precios y las exportaciones. El alza en las tasas de interés aumenta el saldo de la deuda interna y externa debilitando las actividades productivas, el incremento de los impuestos para financiar el déficit oficial, asentua esta tendencia y el desempleo se hace sentir con toda su fuerza. No es el Apocalipsis, ni el fin del mundo. Sin embargo, no debemos olvidar las lecciones que enseña la historia: En la crisis de los años treinta, llegó a su fin medio siglo de hegemonía conservadora, la depresión de los años setenta en el siglo pasado aceleró la caída del radicalismo liberal y sustrajo del mercado internacional los principales productos de exportación el tabaco, al añil, y la quina y seis décadas antes en los inicios del siglo XIX, el colapso económico marcó el derrumbe del poderoso imperio español.

Qué nos depara este nuevo escenario? Su magnitud, extensión y efectos, serán inversamente proporcionales a las medidas que se emprendan para atacarlo de raíz. Si no se adoptan reformas estructurales a la altura de las circunstancias históricas, es posible que estemos en presencia del incremento de la pobreza, despues de quinientos años del llamado por otros descubrimiento de América.

3.4 Alternativas

Las culturas, enfrentan la amenaza de ser sepultadas por el hierro y el concreto de la llamada “civilización”. Hay una pérdida de identidad, se ven con ojos que no son los propios y están sometidas por el complejo de inferioridad que han impuesto intereses particulares de países centrales. Frente a esta situación se plantea el rescate de lo propio, de lo auténtico, que se ha desenvuelto en cada uno de los valles, ríos y montañas. Se deben retomar las raíces ancestrales, reconstruir los discos duros de las culturas, recuperar los propíos calendario, para construir sueños propios. En esta prospectiva, Eduardo Galeano invita en América Latina a renovar el pasado, pero no desde la nostalgia, sino desde la esperanza.

Este camino plantea la necesidad de retomar lo mejor de la humanidad. Se trata de recuperar la actividad y el espacio vital, desbordando lo meramente funcional, lo cual supone el cambio de actitud, para pasar de ser simples espectadores, a ser actores en el escenario de los acontecimientos.

En esta perspectiva, se plantea entonces desarrollo endogeno mediante el apoyo a tecnologías autónomas, marchando hacia dimensiones de carácter humano. No se trata de darle tecnología a la gente, sino de crearla y compartirla para que al fin y al cabo la técnica no es solo un instrumento, sino también una forma de sentir y de vivir. Hacía el futuro se abre camino para el desarrollo de tecnologías compactas. Alguno desarrollos presentes, ya señalan esta tendencia hacia lo micro, destacada por autores como Mishan, Shumacher y Max Neef: Se trata de impulsar el desarrollo de la microcomputación, las microempresas, las microcentrales, las celulas solares fotovoltaicas y fortalecimiento de los municipios.

A nivel social y político es importante reivindicar el pluralismo en todos los sentidos. En materia de partidos, en materia de regiones, en materia de etnias y creencias.

Frente al problema de la deuda externa se han planteado ya muchas alternativas, como renegociarla, pagarla, parcialmente, refinanciarla, cambiarla por acciones de empresas, etc. [13] Sin embargo, todas estas medidas tienden básicamente a solucionar un problema ya existente y no a conjurarlo hacia el futuro. Por tal motivo se hace necesario emprender la búsqueda de alternativas de carácter preventivo que reduzcan efectivamente los coeficientes del endeudamiento externo por lo menos a los niveles observados en los inicios de la década de los años ochenta.

Es un imperativo en las circunstancias históricas, por lo menos detener la practica del endeudamiento alegre e indiscriminado. Un prerequisito para alcanzar tal objetivo, es precisamente la lucha contra la deudo-adicción que tiende a apoderarse de los gobiernos, los cuales al tener en sus manos la tarjeta de crédito internacional gastan indiscriminadamente, sin medir las consecuencias para las generaciones venideras.

Una política de autosuficiencia en materia de recursos, plantea la necesidad de diseñar un modelo de desarrollo endógeno basado fundamentalmente en la formación y reinversión interna de capital en aquellos sectores intensivos en mano de obra, para generar empleos e ingresos estables y duraderos. Ese principio presupone también la utilización de tecnologías ahorradoras de capital y extensivas en el uso de los recursos más abundantes en el medio como son el agua, la tierra y el sol. La utilización racional de recursos propios, es la garantía de un verdadero desarrollo social y un efectivo proceso de descentralización a nivel mundial.

IV. CONCLUSION Y PROSPECTIVA [14]

La famosa frase del dirigente de los industriales de que “la economía esta bien y la gente está mal”, ya es un lugar común. Desde ese entonces, poco o nada se ha dicho para explicar satisfactoriamente esta paradoja. Este aspecto es el que trata en la ponencia “los Costos Sociales y ambientales del Modelo Concentrador”.

La investigación plantea que un crecimiento del 5% en el producto interno bruto, puede ser una condición necesaria pero no suficiente para eliminar la pobreza, tal como lo demostraron los años ochenta, en la que el empleo creció muy lentamente y los salarios se deterioraron preocupantemente.

Al explorar el contraste entre la riqueza y la pobreza absoluta, el estudio plantea que el problema central no consiste en aplicarle o no el acelerador a la economía sino que el problema consiste en que unos pocos van montados en el vehiculo y de esta manera es difícil que las mayorías puedan recorrer la senda del desarrollo.

Buscando los orígenes de la situación el análisis remite a las características y efectos del modelo CONCENTRADOR, planteado inicialmente por el profesor Antonio Garcia Nossa, fundador del Instituto de Ciencias Económicas de la Universidad Nacional, según el cual la estructura económica del país, se caracteriza por que un 10% de los propietarios controla las tres cuartas partes de los recursos de tierra, capital y tecnología, mientras gran parte de los habitantes carecen de estos recursos productivos, viéndose así privados de los frutos de crecimiento.

Adicionalmente se plantea que este modelo ha sido justificado a nivel teórico e ideológico, mediante la difusión de dos mitos provenientes de los países centrales: El primero que sostiene que las naciones tercermundistas carecen de capital y por tanto, deben endeudarse con las entidades internacionales, con el fin de tener acceso al avance y progreso de los países desarrollados. El segundo mito, muy ligado al anterior, consiste en que las naciones de la periferia, deben adquirir grandes tecnologías de los países avanzados para salir del atraso y la miseria.

La evolución económica de los años ochenta, conocida como la década perdida, ha puesto en evidencia el verdadero carácter de estas afirmaciones, máxime cuando los países de América Latina no solo se convirtieron en exportadores netos de capital, sino que adicionalmente se descapitalizaron dejando de generar empleos e ingresos para los habitantes de la región. En el caso de Colombia el valor de los intereses pagados en 1987 representó el monto del salario anual de aproximadamente 800.000 trabajadores. Una cuenta similar puede hacerse en la mayoría de los países de América Latina.

El Modelo Concentrador adquirió una nueva dimensión, mediante el traslado del excedente económico hacia las urbes, dejando anémicos los municipios y desplazando la pobreza del campo a la ciudad. En este nuevo escenario supuestamente se generarian puestos formales de trabajo que disminuirían las tasas de desempleo, pero la realidad ha sido muy diferente y hoy en día las grandes empresas han sido incapaces de generar empleo masivo y le correspondió a la gente, por su propio riesgo y cuenta, crear su puesto de trabajo, de manera que más del 50% de la fuerza laboral se encuentra vinculada al sector informal.

En el entorno urbano moderno aumentó el hacinamiento y la congestión. Se sustituyeron las relaciones personales por las relaciones funcionales, se cosificaron las relaciones, conduciendo a un cambio en la escala de valores, donde predomina la concepción del dinero por encima del Ser. Igualmente se someten los ritmos del cuerpo a los ritmos de la nueva lógica del capital, en donde se impone el concepto del tiempo en función del dinero. La gente en lugar de dominar la ciudad, la tecnología, el transporte y demás productos del crecimiento y, ante las pocas horas compartidas en el hogar, es sometida a los ritmos de un creciente neurotismo.

El modelo de crecimiento económico impulsando tecnologías de carácter mecánico, se ha dado a costa de destruir las fuentes mas importantes de la riqueza como son la naturaleza y el ser. El problema es mayor en los países de la periferia, que se han convertido en receptores de basura tecnológica de empresas centrales, deteriorando peligrosamente el aire, el agua y la tierra con los residuos no biodegradables, los venenos agro-químicos y la combustión de hidrocarburos.

Frente a esta situación se plantea la necesidad de buscar nuevas sendas del desarrollo más acordes con las características de los países del tercer mundo, mediante las siguientes diez estrategias prospectivas:

1. Diseñar un modelo de desarrollo endógeno, amigable con la gente y el medio ambiente.
2. Aprovechar adecuadamente los recursos locales, mediante alianzas para apoyar a la ciencia y la tecnología.
3. Impulsar tecnologías ahorradoras de capital, mas que tecnologías ahorradoras de de mano de obra.
4. Diversificar la estructura productiva estimulando la aparición de nuevos sectores en biotecnología y energías alternativas.
5. La descentralización mediante la transferencia de recursos a las regiones y municipios.
6. Generar una cultura de finanzas públicas que prevenga el endeudamiento público
7. Organizar las Mipymes en cadenas y redes, brindándoles apoyo educativo, financiero y comercial.
8. Diseñar un programa de incentivos y seguimiento a los jóvenes superdotados y de retorno de cerebros fugados
9. En las capitales disminuir la movilidad improductiva, mediante programas de empleo y educación cerca de la vivienda.
10. Apoyar a través de las anteriores estrategias todas las expresiones culturales regionales.

Estos son algunos elementos para la discusión sobre los nuevos caminos a emprender en los diversos escenarios deseados, probables y posibles de una economía compleja.
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Persiste la concentración
Por Helena Villamizar García-Herreros. El Nuevo Siglo. 20 de abril de 2008
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Tras las cifras de elevado crecimiento de los últimos años se esconden incómodas verdades que revelan la realidad de políticas altamente concentradoras del ingreso, y que en lenguaje coloquial algunos analistas han denominado “el crecimiento pro rico”.

Numerosos hechos dan cuenta de esta realidad. El alto crecimiento del sector financiero en 2007 y la elevada concentración ocurrida en este sector en los últimos años, según revela el Informe de Estabilidad financiera del Banco de la República, son sintomáticos de las reales tendencias distributivas.

Igualmente la distribución primaria del ingreso revela que el progreso no cobija a todos. Las rentas del trabajo han reducido su participación en el PIB en los últimos años, de 34,6% en el 2002 a 31,4% en el 2006; esto es, más de 3 puntos del PIB en un lapso de sólo cuatro años, marcados además por la prosperidad en el terreno macroeconómico.

En este período de recuperación del crecimiento, contrariamente a lo ocurrido a la participación del trabajo, el excedente bruto de explotación aumentó de 28.9% del PIB a 33,7%.1/

En el sector financiero la pérdida de la fracción devengada por los trabajadores fue mucho más acentuada. Excluyendo el Banco Central, la distribución del valor agregado arroja resultados asombrosos.

En promedio durante el período 2002-2005, la participación del excedente de explotación (remuneración al capital) aumentó en 20 puntos porcentuales (de 54% a 74%). frente al promedio de los años 1999-2001. Cabe preguntar ¿alguna incidencia tienen las políticas adoptadas? ¿Tendrán estas algunas responsabilidades en el hecho de que Colombia exhiba la mayor tasa de desempleo en América Latina no obstante el elevado crecimiento de su PIB?
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Conferencia del Premio Nobel Joseph Stiglitz sobre la desigualdad y las ciudades en el 7° Foro Urbano Mundial (WUF7) Abril 2014  -  Resumen


Frente a la pregunta ¿En qué debemos esforzarnos? planteada por Stiglitz, comentó que las ciudades son el escenario de los debates más importantes que tiene el mundo. En últimas, la lucha de las ciudades hoy es “simplemente por sobrevivir”. Pero, uno de los temas más cruciales de la humanidad debe ser el medio ambiente. Hay que direccionar los temas de medio ambiente.

Ciudades habitables
Es muy importante tener transporte público adecuado para que la gente pueda llegar a su lugar de trabajo sin problema.
Además de ciudades habitables, debemos aspirar a:

* Empleo digno
* Vivienda asegurada
* Buenos servicios
* Infraestructura de educación y cultura
* Promoción de oportunidades para todos permitiendo desarrollar su potencial

Los pobres y la planificación
En materia de planificación urbana, son los pobres los que llevan la carga de una ciudad que no se ha planeado bien. Sufren de falta de transporte, de vivienda, de parques, de espacio público. La desigualdad y la segregación son los errores que conducen a una inestabilidad política y a un debilitamiento económico en los países.  No solo hay una falta de igualdad en términos de riqueza, sino en oportunidades.

La oportunidad de las ciudades
Las ciudades siempre han sido en centro del nuevo pensamiento, de la ilustración. Las consecuencias naturales de una alta densidad se reflejan en que las necesidades se satisfacen adecuadamente.  Con el estancamiento de las políticas nacionales en muchos países, en las ciudades se cumplen los derechos.

Interrelación entre la economía social y el desarrollo
Algunas consecuencias de la desigualdad son: la alta criminalidad, los problemas sanitarios, los menores niveles de educación, de cohesión social y de esperanza de vida.
Causas: Los mercados por sí solos no son ni eficientes ni estables y tienden a acumular la riqueza en manos de unos pocos, más que a promover la competencia. Las políticas de gobiernos e instituciones son propensas a acentuar esta tendencia.

Igualdad de ingresos e igualdad de oportunidades
Según Stiglitz, no solo hay un alto nivel de desigualdad en los ingresos (Mucho dinero en la cima y en consecuencia más gente en la pobreza), hay falta de oportunidades, en la mayoría de los países. Las perspectivas de vida de los jóvenes dependen altamente de los ingresos y educación de sus familiares. Esto es cierto, incluso en países denominados tierras de oportunidades.

Lección clave
La lucha contra la desigualdad no se debe confundir con la reducción en la brecha de los ingresos. Se deben incluir temas como la inseguridad y los aspectos que afectan a los de abajo y la mitad de la pirámide. En educación, además de lo aprendido en las instituciones,  hay que reaprender nuevas habilidades para el trabajo (Según investigación de la Universidad de Columbia).

Círculos viciosos
La gente pobre no puede acceder a la educación ni a los empleos, lo que genera un círculo vicioso de pobreza: No tienen trabajo, luego no tienen ingresos, se instalan en áreas pobres y se quedan allí. Hay que luchar por la calidad de la educación. Mucha cobertura no asegura calidad.

La esperanza de las ciudades
Pese al catastrófico panorama, hay ciudades que han demostrado que se pueden hacer bien las cosas. Existen países y ciudades donde la igualdad aumenta. Podemos cambiar las políticas y reducir la desigualdad

No hay soluciones mágicas
Desafortunadamente, no hay una fórmula mágica para terminar con la desigualdad. Hay diferentes conjuntos de medidas que los gobiernos del mundo pueden llevar a cabo para mitigar el problema. Estos incluyen:
* La inversión en la educación.
* La creación de nuevos puestos de trabajo.
* Proporcionar nuevas oportunidades para las pequeñas empresas.

Un mundo alternativo es posible
América Latina tradicionalmente ha tenido los niveles más altos de desigualdad del mundo. Sin embargo, algunos países, como Brasil, están haciendo esfuerzos deliberados para reducir la desigualdad. Stiglitz consideró una buena noticia, la decisión de los países del BRIC (Brasil, Rusia, India y China), de constituir un banco.

Estados Unidos
El Nobel expresó que USA tiene los más bajos niveles de oportunidades entre los países avanzados. Mucho más abajo, por ejemplo, que en Dinamarca. Todos quieren imitar a Estados Unidos. Tengan cuidado con lo que sueñan – advirtió - En USA  el 95% de la riqueza se concentra en el 1% de la población. 

Modelo primario
Hay que tener cuidado con la maldición de tener muchos recursos mineros. Los países con una gran cantidad de recursos naturales deben darse cuenta que si se dedican a explotar lo que tienen bajo tierra se están haciendo más pobres. Se debe tener cuidado en apostarle a productos primarios debajo de la tierra.

Algunas consecuencias de un modelo primario consisten en que las empresas industriales pueden decaer y el país puede vivir un proceso de desindustrialización. Se debe tener cuidado en apostarle a productos primarios. La minería debería ser una fuente para financiar los programas que garanticen la igualdad entre los ciudadanos, pero hoy no es así en casi ningún lugar del mundo. En la mayoría de los países ricos en recursos naturales hay un mayor nivel de desigualdad.

Las inversiones deberían ser utilizadas mejor en lo que está por encima de la tierra, es decir en las personas, en infraestructura y en tecnología

En cuanto a los Tratados de Libre Comercio Stiglitz comentó que no son libres realmente. Ese es sólo el nombre. Los tratados de comercio son manejados en su mayor parte para satisfacer los intereses de Estados Unidos. Es labor de cada Presidente verificar la balanza para que de verdad esos acuerdos sirvan para crear empleos y fortalecer la industria.

Las cinco estrategias favoritas de los ricos para evadir impuestos

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Notas:

[1] Magister en Teoría y política económica, de la Universidad Nacional de Colombia.
[2] El autor es miembro de la Sociedad Colombiana de Economistas. De la Sociedad Colombiana de Planificación y de la Asociación Colombiana para el Avance de la Ciencia.

[3] AEUN “Tasas de interés, crecimiento económico y empleo”. Universidad Nacional de Colombia 1988 Bogotá Ver:
[4] Cámara de Comercio, “Las 500 empresas más grandes de 1987” Bogotá D.C.
[5] DANE, Indicadores de coyuntura, Cuadro No 4 Bogotá, Octubre de 1988
[6] Banco de la República, Revista mensual, Cuadros 5.4.1, 5.6.1 y 5.2.4, Octubre de 1988 Bogota
[7] Garcia Antonio “Naturaleza y límites del desarrollo capitalista” F.C.E Bogotá D.C.
[8] Ver al respecto el impacto de los insecticidas en las tierras algodoneras en Soler Yezid - Prieto Fabio , “Bonanza y crisis del oro blanco en Colombia” Editográficas, Bogotá 1982.
[9] Una ampliación del tema en: Soler Yezid “La deudoadicción” publicado en el diario El Espectador, Septiembre 27 de 1987, p 5D.
[10] Mishan “Los costos sociales del desarrollo económico” 1969, Ed. Orbis
[11] Dickson David, “ Tecnologia alternativa” Ediciones Orbis, 1985 Barcelona.
[12] Una conceptualización del ciclo económico se encuentra en Soler Yezid. Ver: http://coyunturayciclos.blogspot.com/
[13] CEPAL, “Políticas de ajuste y renegociación de la deuda externa en América Latina” Cuaderno No 48, p 83 Chile 1984
[14] Un desarrollo dela prospectiva se puede consultar en Soler Yezid: http://prospectiva.blogspot.com/
(15 )Universidad de los Andes–Facultad de Economía–CEDE. Equidad y eficiencia rural en Colombia: una discusión de políticas para el acceso a la tierra. Margarita Gáfaro. Ana María Ibáñez. David Zarruk. © 2012.  Vera también: http://www.oidhaco.org/uploaded/content/article/666329106.pdf